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Que paz!!!

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Que paz!!!

Cuando los niños son muy peques dan mucho trabajo, hay que coordinar mil cosas, y las familias hacemos verdaderos malabarismos para que el día salga rodado. Pero a medida que crecen y se van haciendo autónomos cada vez van cogiendo las riendas de sus pequeñas vidas y van dejando a los papás algo más libres.

A nosotros nos ha sorprendido días en los que al llegar a casa, cada niño gracias a sus rutinas integradas (no cada día es así…) se ha ido a hacer lo que le corresponde; dos a jugar al cuarto de juegos, los otros dos a hacer deberes, el otro a merendar y a bañarse… y en casa se respira una extraordinaria paz.

Mmmmm estos momentos hay que saborearlos profundamente, ya que son como pequeños oasis en la familia. Y en ese punto en el que los papas nos relajamos… hay!!! estalló una pequeña riña!!! Con lo bien que estábamos! y te viene un pequeñín llorando porque se ha peleado con su hermano! y te dice; e-te e- to-to!!!! no comparte!!!! el coche es mío!!!! y a moco tendido, llorando por los codos intentas poner paz entre los hermanitos, que a estas alturas lloran los dos, claro!

Buscando por uno de esos blogs maravillosos de educación encontré los siguientes consejos para resolver conflictos, quizás os ayuden!!!

Bien, creo que vamos a practicarlo en casa!!!! y con muuuucha paciencia y mano izquierda, tener en cuenta dos cosas; la mayoría de conflictos surgen de no saber escuchar a los otros, y la otra hay que aprender a perdonar, y que mejor aprenderlo desde pequeños y con los que mas queremos; nuestra familia!!!!

Ah!!! y un consejo exprés; juntar a los dos niños enfadados, y hacer que se miren a los ojos;  jugar a ver quien aguanta la mirada más rato, veréis que rápido se les pasa el enfado y acaban tan amigos!!!

SOLUCIÓN PARA LAS DISCUSIONES ENTRE HERMANOS EN 5 PASOS

1. Cada niño expone su punto de vista.

2. Para asegurarse de que el otro lo entiende, lo repite con sus propias palabras (si es muy pequeño le ayudamos un poco).

3. Ambos niños repasan y sopesan las posibles soluciones (también les podemos ayudar).

4. Eligen un desenlace que satisfaga a ambos.

5. Planean cómo ponerlo en marcha. Todo con nuestra ayuda, pero sin sustituirlos.

No es muy complicado, todos los padres pueden probarlo. Los resultados no se verán de la noche a la mañana, pero se terminan viendo.

Por: Luciano Montero, psicólogo.

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